Tras ver la deliciosa
y magistral conferencia del Dr Roger Schank podemos sintetizar el contenido de
la misma en diversas conclusiones o reflexiones, que deberían hacernos pensar a
todos los que nos dedicamos a la educación, pero también a toda la comunidad
educativa y a los encargados de elaborar las leyes y sistemas educativos.
Hay una frase
importantísima en la que Schank viene a decir que el aprendizaje ocurre cuando alguien quiere aprender, no cuando alguien
quiere enseñar. De ahí que debemos reflexionar sobre el rol del maestro, ya
que en vez de intentar que nuestros alumnos aprendan lo que nosotros sabemos,
tenemos que ayudar a que ellos sean capaces de aprender, con nuestra ayuda, lo
que realmente pueden, deben y quieren aprender acorde a sus intereses, sus
capacidades, sus necesidades y sus competencias. El maestro debe ser un apoyo,
un mentor, un guía, que oriente, que encamine, que encauce, el aprendizaje del
alumno.
El aprendizaje se basa
pues en fomentar, mejorar, potenciar las habilidades que cada persona tiene, no
en retener información que a los pocos días habrá desaparecido de nuestra memoria
y que es la base de nuestra metodología actual, de nuestro sistema orientado a
contenidos más que a habilidades.
Además, y siguiendo con
el hilo de otros artículos comentados en este foro, el conferenciante insta a
los docentes a llevar a la práctica todo aquello que los alumnos deben aprender;
viene a decir que todo aprendizaje conlleva
práctica. Y de aquí podemos
deducir la incoherencia de seguir dependiendo de libros de texto, de aulas fijas
con alumnos sentados y de clases magistrales, que jamás llevarán a ningún tipo
de aprendizaje.
Otra de las cosas que
el doctor Schank remarca y que es diametralmente opuesta a lo que hacemos hoy
en día es que el proceso de aprendizaje debe comenzar con el fallo, con el
error. Normalmente, en los colegios, se penaliza el error, con una nota baja,
un negativo, y ahí queda la cosa. Aquí nos sugieren que esto sea el comienzo
del proceso de aprendizaje. Y es lo lógico, normalmente nuestros alumnos se
frustran ante el fallo, pero si provocamos este, y les damos las herramientas para
aprender de él (nosotros mismos, internet, libros, otros compañeros…) irán
adquiriendo habilidades para cuando fallen y aprenderán a buscar soluciones por
sí mismos.
Aunque la conferencia da
para mucho, me quedaría con que el rol del maestro tiene que ir dirigido hacía
el de la persona que fomenta la práctica y que actúa no como maestro, sino como
mentor, guía, enseñante, orientador, consejero.
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