Desde mi punto de vista, la educación primaria en nuestro
país debería incluir la informática como un área más dentro del currículum,
para el correcto desarrollo de la competencia digital y para que los alumnos y
profesores se familiaricen con las TICs como una herramienta más dentro del
espectro de materiales y herramientas con que contamos.
Partiendo de esta premisa, y como ingeniero informático, hemos
de tener en cuenta la programación como una herramienta que puede ayudar a desarrollar
diversos aspectos del alumno, como la creatividad, la lógica, la curiosidad…
La palabra programación
puede echar para atrás a más de uno, más aún cuando se trata de profesores/as
que jamás han tenido contacto con ninguna herramienta ni lenguaje de
programación, y que ven esta como un aburrido compendio de líneas y líneas de
código. Pero no estamos hablando de
programar en Java o C++ ni en otros más intuitivos como Python, sino en otros lenguajes
más intuitivos y divertidos, creados para ser utilizados por los niños/as, con
una curva de aprendizaje pequeña, como pueden ser Scratch o Kodu, entre otros,
que hemos leído en el artículo.
Recordemos que nuestros alumnos son nativos digitales y que tienen una facilidad innata y una
predisposición para el uso de las TICs, por lo que incluir la programación en
nuestras clases puede servir de acicate para aumentar su interés, su curiosidad
y enseñarles a resolver problemas de un modo mucho más lúdico y útil.
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